Afrontando los cambios actuales desde lo personal y los ámbitos organizacionales

 In basica

“No es lo que pasa lo que nos afecta, nos afecta la forma en la que respondemos a lo que nos pasa”. (M, Erickson).

La actual coyuntura ha generado cambios en nuestra dinámica familiar, nuestra economía, nuestros comportamientos, estilos de vida, emociones y formas de relacionamiento, entre muchas otras. Estos cambios a su vez generan incertidumbre, estrés, y un temor colectivo (a veces imperceptible), que repercute de manera negativa en nuestra salud mental y física. 

Siempre que nos enfrentamos a una situación o evento desconocido intentamos darle un significado, procesamos la información de acuerdo a nuestros conocimientos previos y a lo que percibimos,  de esta manera surgen nuestros pensamientos, frente a lo cual podemos tomar decisiones.

Existen aspectos que influyen fuertemente en nuestros pensamientos como el  entorno. El medio ambiente en el que nos desenvolvemos proporciona una serie de estímulos y aprendizajes continuos que determinan el significado que damos a los diferentes acontecimientos de la vida. Así, por ejemplo, en los países asiáticos, en parte, se ha tenido un mayor control de la pandemia, dada su cultura de “mentalidad autoritaria”, donde las personas son mucho más obedientes, lo que hace que las medidas que se tomen sean acatadas, en contraste con los países occidentales donde la desobediencia y desafío de las normas es más evidente.

Por otro lado nuestras  creencias, también juegan un papel preponderante en nuestros pensamientos, las cuales son entendidas como afirmaciones verdaderas  fuertemente arraigadas y difíciles  de desaprender. La pandemia ha hecho que nos cuestionemos y ha empezado a   cambiar nuestras creencias acerca del mundo, alterando nuestra forma de abordar la realidad y transformando nuestros hábitos. 

La hiperconectividad ha hecho  posible saber en tiempo real qué ocurre en todo el mundo, nos acerca y da un efecto directo del virus y su impacto. Llevándonos a pensar y actuar, como lo expresa el filosofo surcoreano Byung – Chul Han, “Existe  un afán por la supervivencia, donde se sacrifica el placer y se pierde  el sentido de la buena vida. Sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente”.

Por eso hoy más que nunca se hace necesario trabajar en nuestro desarrollo personal para fortalecer nuestras estrategias de afrontamiento, nuestra capacidad de resiliencia, nuestro equilibrio emocional, espiritual  y físico, aprender a gestionar los pensamientos y emociones que dirigen nuestra vida para tomar mejores decisiones.  

Las organizaciones también tienen un reto y una obligación como garantes del desarrollo económico de la sociedad y del desarrollo profesional y personal de sus colaboradores, por lo tanto no deben olvidar el componente humano de sus equipos de trabajo, que va más allá de la productividad, y evaluar los impactos que está situación haya podido  generar en su dinámica personal.  En una era que se ha hecho más digital es importante retomar el vínculo emocional para que al final de la crisis sea más lo positivo y hayamos adquirido hábitos buenos que nos ayuden a crecer como seres humanos.

Se hace necesario humanizar lo virtual para conectarnos con lo esencial,  e indispensable  desconectarnos de la falta de humanidad generada por la histeria y el miedo colectivo, que ha impedido que nos relacionemos afectiva y efectivamente. Por eso los planes de  bienestar en las organizaciones, deben ser protagonistas en su lucha por garantizar la calidad de vida de  los colaboradores con estrategias que  impacten favorable su  salud mental y emocional, y que se pueda ver reflejado en el cumplimiento de objetivos, en el reconocimiento de la marca empleador y en la disminución de los impactos económicos desfavorables que ha dejado la pandemia.

Que las experiencias vividas puedan convencernos de que lo más importante es el respeto a los demás, la protección de las personas como seres humanos,  la sana coexistencia con el resto del planeta, mediante prácticas más saludables, sostenibles y eco-amigables.

¿Qué estrategias utilizas para garantizar la calidad de vida y el bienestar de tus colaboradores ante la pandemia?, ¿Cancelaste o reestructuraste tu plan de capacitación y bienestar a causa de la pandemia?, ¿Has utilizado estrategias  para evidenciar cómo la pandemia ha afectado la dinámica personal de tus colaboradores?, ¿Qué cambios han implementado a nivel organizacional para hacer frente a la pandemia?, ¿Consideran útil pensar en la salud emocional, social, metal y física de los colaboradores en tu organización?, ¿Cómo trabajan para mitigar los impactos que en términos de salud mental ha generado la pandemia?, ¿La pandemia ha ocasionado dificultades económicas en la organización?

Escrito por: Verónica Mejía D.

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